“O cuando el binomio Arola-mar no alcanza el estrellato.”
“En definitiva, es incuestionable que en Arola Arts concurren las virtudes para hacer de este establecimiento un referente en Barcelona, ahora sólo falta que quieran ponerlas en liza, pues, como le decía el tío Ben a Peter Parker: un gran poder conlleva una gran responsabilidad”
Y a propósito del almuerzo dominical que me regalé en el restaurante Arola Arts hace un par de semanas, me veo en la obligación de dejar constancia de que el cambio de estilo que ha sufrido mi prosa en estos casi dos años, aunque notable, no le llega ni a la suela de los zapatos a la maravillosa metamorfosis que ha experimentado la cocina del restaurante Arola Arts.
Y con tanta vehemencia me atrevo a expresarlo pues…
Por fin, en el restaurante Arola Arts la cocina no solo se ha puesto a la altura del privilegiado espacio que le da cobijo, sino que se ha situado uno o dos peldaños por encima.
Con el giro de 180 grados que ha dado su propuesta gastronómica de la mano de Miguel Ángel Mayor (tres años en elBulli, uno en Mugaritz, otro en La Broche y más cortas estancias en Quique Dacosta o Calima –a fe que se notan sus influencias-), introduciendo platos y menús más vivos, más divertidos, de mayor valor añadido, etc. el restaurante Arola Arts ha abandonado la categoría de “restaurantes a visitar una vez al año”, para ingresar en la de “restaurantes a visitar una vez por temporada”.
O ya que, tal vez, el restaurante Arola Arts en breve hará buena la expresión “cuando la alargada sombra del alumno oscurece al maestro”. En este sentido, no cuestionaré la calidad de la propuesta gastronómica del restaurante Arola Gastro: el buque insignia de la cocina de Sergi Arola y una de las casas de comidas más destacadas de Madrid –aunque debo reconocer que, de la capital, la cocina que verdaderamente me chifla es la de Juanjo (La Tasquita de Enfrente)-, pero por precio, comunión con el marco… tal vez, lo que llegue a acontecer con la familia de restaurantes Arola sea la única descentralización que, desde Catalunya, en mucho tiempo veamos.
Y, ¿Cuál es la nueva, sabrosa, original, divertida, arriesgada y, por todo ello, más que meritoria propuesta que Sergi, a través de Miguel Ángel, ofrece en el Hotel Arts?
Pues una oferta gastronómica basada en varios menús (de 52 € a 70 €) y en una renovada carta (precio medio 50-60 €), cuyo máximo exponente es el Menú Tapeo que, por supuesto, fue por el que me decanté y al que dieron forma:
Unos sabrosos, divertidos y marcadamente “bullinianos” snacks: Bíter de gazpacho, ravioli de anacardo, falso macarrón de guacamole con nachos, crujiente de violetas, mini-pizza de mar y flores, falso bikini de pollo y rollito vietnamita de ostras.
Media docena de excelentes tapas –sin duda, el mundo Arola es el mundo de lo mini, de los platos de uno, dos o tres bocados- protagonizadas por:
Unos originales boquerones: dulces, salados, con la acidez justa, crujientes…
Un melosísimo ceviche de pulpo con emulsión de Parmesano, pan de algas y una flor de salvia y yuzu para ser ingerida en último lugar y así preparar el paladar para el bocado de “Poblet” que iba a sucederlo.
Una sabrosa aunque ya algo vista gamba roja en tres servicios: su cabeza, su cuerpo con salsa Kimchi e infusionada con Dashi.
Una notable reinvención del huevo milenario: un plato del imaginario gastronómico chino (huevo enterrado en cenizas durante medio año), al que, en el restaurante Arola Arts - que nadie se asuste- dan forma gracias a un huevo de codorniz cocinado a baja temperatura, marinado en soja y rebozado con panko y té. (Plato no incluido en el menú Tapeo)
Un plato para el que los años ni pasan ni pasarán: sus bravas o, en otras palabras, la mejor y más plagiada versión de esta clásica tapa.
Unas magníficas, por sabor y textura, aletas, cococha y huevas de salmón. (Plato no incluido en el menú Tapeo)
Un cuarteto de notables platillos interpretados por:
Un sabroso, aunque, de ponernos estrictos, también algo facilón, huevo, a baja temperatura, roto con caviar de trufa.
Unos excelsos guisantes del Maresme con espardeñas.
Un buen lomo de salmonete demasiado sutilmente acompañado por unas hojas de remolacha, unas insípidas perlas de ibéricos y un tenue caldo de sus espinas.
Un interesantísimo pato con naranja. Finas láminas de pato para ser bañadas en su jugo ligeramente “axantanado” y, posteriormente, rebozadas en una tierra de su piel.
Y un más que meritorio trío de postres encarnado por:
Un postre que respondía al grito de Red’s: un interesante juego de texturas de ruibarbo, cereza, remolacha, mora, fresa e hibiscus.
Una excelente composición de aromas tostados: café, azúcar moscovado, regaliz y chocolate, acompañados por un bizcocho ligero (microondas) de maracuyá.
Y unos tan meritorios como interminables petit fours: kumquat relleno de hierba limón; bombones de chocolate blanco con coco, pistachos y miel, yogur, frutos rojos…; Aspirina efervescente de fresa; agua de limón; bombones de naranja, café, cereales…
En definitiva, un restaurante que, gracias a una trabajada reinvención –seis meses son los que Miguel Ángel Mayor lleva al frente de este magnífica navío-, son contados los retrovisores en los que puede verse su estela.
Bodega: Dry Martini; Montesina Brut (Franciacorta); Hegoxuri 2009 (Iroleguy); Algueira Merenzao 2009 (Ribera Sacra); y Matusalem Oloroso Dulce Muy Viejo (Jerez). Excelente labor la del sumiller Joan Arboix, acercando, descubriendo al comensal vinos que valen mucho más de lo que cuestan.
Precio: 127 € (Menú Tapeo (70€) + suplemento por los platos no incluidos en el menú Tapeo (10€)+ maridaje (35€) + cóctel (12€)).
En pocas palabras: La mejor versión de Arola + el mar. ¿Qué más se puede pedir?
Indicado: Para confirmar que, a pesar de la crisis, Barcelona sigue siendo un terreno fértil para la gastronomía –y no solo para la que de las croquetas y las hamburguesas hace sus ídolos (primera acepción de la palabra)-.
Contraindicado: Para los que, mar mediante, no encuentran ni paella pasada ni pescadito refrito.
(Disponen de un reservado para hasta ocho personas contiguo a la cocina del restaurante)
Hotel Arts, Marina 19-21, Barcelona
934 838 090