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martes, 13 de julio de 2010

Non Solo Pizza

Es frecuente en nuestro imaginario gastronómico asociar la cocina italiana con el triunvirato de las tres bes (bueno, bonito y barato), no obstante, rara es la ocasión en la que estas tres “birtudes” –se que duele a los ojos, pero sabéis de mi pasión por los juegos de palabras, en este caso de letras- deciden compartir un ágape.

Sin duda, en nuestro país, la be dominante es la de barato, y así se comprende que sea tan frecuente darnos en las narices con pastas pasadas en su cocción, pizzas crudas o húmedas, o falsas promesas de auténticos tiramisús que decaen en cuanto llegan a la mesa el cubierto que ha de corresponderle (yo ya no me aventuro a pedir un “auténtico” tiramisú sin antes preguntar si es de cuchara o tenedor). No obstante, restaurantes como Xemei, Tramonti, Dopo, SaltimBocca, La Bella Napoli, o el que hoy nos ocupa, se esfuerzan día tras día por escribir las palabras bueno y bonito en nuestros paladares.

En el restaurante Non Solo Pizza, por su estética, por el idioma en que se habla y en el que se presentan las cartas, porque su pasta artesana siempre está al punto, esto es, muy al dente, uno siente estar en plena Italia.

En mi visita trimestral a este restaurante nunca puede faltar la ensalada caprese, preparada con tomate kumato y auténtica burrata (para su uso doméstico, en Barcelona, os recomiendo la que se vende en la tienda Il Magazzimo, en la calle Muntaner esquina con París).

Como plato principal, y aunque suelo sucumbir a sus spaghetti al pesto, una auténtica delicia, en ocasiones también me abandono al placer de sus penne al strascicate (salsa de tomate natural ligada con queso), o a la gritta (de nuevo, tomate natural, pero en esta ocasión con beicon y crema de leche).

Llegados los postres, el dilema siempre está servido: ¿panna cotta o tiramisú? No obstante, debo confesar que, a pesar de su meritorio tiramisú, por supuesto de cuchara, generalmente la balanza se decanta por la panna cotta con chocolate.

En definitiva, la autenticidad italiana que se ofrece en Non Solo Pizza es, sin género de dudas, una de las mejores propuestas de gastronomía transalpina que encontraréis en la ciudad condal.

Precio: 25 € + vino
Calificación: 13/20

Indicado: Para disfrutar del mejor pesto fuera de Génova.

Contraindicado: Personas calurosas, pues Non Sólo es Pizza lo que no tienen en este restaurante, tampoco cuentan con aire acondicionado.

Calle Enric Granados, 110
Barcelona
Tel.: 932 181 920

lunes, 23 de noviembre de 2009

Mis italianos

Puede que la oferta gastronómica italiana en nuestro país esté muy a menudo asociada a comida buena, bonita y barata, mas rara es la ocasión en la que estos tres adjetivos concurren en una misma mesa. Así, el calificativo que más frecuentemente nos encontramos en nuestra cocina napolitana, lombarda, siciliana... es el de barata, a veces acompañado del de bonita, efectista y casi siempre que estos dos se presentan, junto a ellos aparece el de insulsa, pasada, mediocre y un largo etcétera, que convierte tales mesas en aptas sólo para fiestas universitarias, despedidas de soltero y cenas de navidad en años de crisis.

Sin embargo, no todo en Barcelona es maltrato a la cocina de la pasta, de la pizza, de la tagliata, del tiramisu, y así, encontramos restaurantes como:

Non solo pizza, en el que se prepara, tal vez, el mejor pesto fuera de Génova, y su pasta artesana siempre está al punto, esto es, muy al dente. (Calificación:13; Precio: 35 €)

Le Quattro Stagioni, donde uno puede encontrar unos entrantes con marcado acento vegeto-láctico (verduras y hortalizas combinadas siempre con excelentes quesos), una fantástica salsa amatriciana, y unos postres con cierto toque creativo (helado de pera con gorgonzola y nueces, por ejemplo). (Calificación:12,5; Precio: 40 €)

I Buoni Amici, del que destacaría su surtido de embutidos italianos y su excelente ragú. (Calificación:12; Precio: 35 €)

De Gustivus, del que es preceptivo degustar su tomate relleno de burrata y hacer coincidir la visita con la temporada de la trufa (ahora), pues ya sea blanca o negra, se nos ofrece la oportunidad de poner la guinda a los platos con su ralladura. (Calificación:12; Precio: 35 €)

Y pizzerías como Bella Napoli o Murivecchi, donde gracias a los 450º centígrados que proporciona el horno de leña, pueden degustarse pizzas finas, crujientes, de bordes tostados y con ese ligero aroma ahumado que sólo la leña confiere. (Calificación:12,5; Precio: 25 €)

Por último, me gustaría referirme a dos propuestas tan alejadas conceptualmente una de la otra como físicamente los orígenes de sus cocineros.

De un lado, la cocina italo-americana de Da Greco, con su chef oriundo de Brooklyn, y del otro, la genuina y auténtica propuesta de Dopo (la mejor de Barcelona), del mediterráneo Jordi Vilà.

Respecto a Dopo, me remito al post que le dediqué hará unos días, y en cuanto a Da Greco, indicar que su visita sólo encuentra justificación en su risotto al parmigiano (arroz basmati engordado íntegramente con crema de leche y terminado en el interior de un enorme parmesano reggiano, sabor intensísimo y untuosidad), pues el resto de sus rasgos distintivos obedecen a la peor de las acepciones gastronómicas del término cocina americana, esto es, grasienta, rápida (pues en Da Greco uno puede comer entrante, plato y postre en 45 minutos, hecho que me obliga a cuestionarme si en su cocina saben que una mesa no sólo es alimentarse, sino que puede llegar a ser un marco perfecto para compartir, sentir, en definitiva, disfrutar de la vida y no sólo de la comida), y excesivamente dulce.

Como prefiero los finales felices, me aventuraré a sugerirles que se atrevan con mi tiramisú, es de fácil y entretenida elaboración, y seguro que les convence.

Buen provecho