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domingo, 17 de julio de 2011

Gastrobar 3 (III)

Un restaurante, una estirpe de restauradores que a nadie deja indiferente.

Hablar del Gastrobar 3 es hablar de la familia Arola, pues este local de diseño situado en el ensanche más noble de Barcelona, zona abonada a la restauración, aunque no siempre de calidad, lo dirige, a su manera –manera que o uno ama u odia, aquí no hay término medio- mi tocayo Eduard Arola, lo asesora en la distancia el talentoso y jamás esquivo a polémicas, Sergi Arola, y lleva excelentemente las riendas de su cocina el genial Matteo Pancetti (Arola Arts, Alain Ducasse…).

Y me dispongo a radiografiar –reitero, bajo el influjo del tamiz de subjetividad inherente a toda crónica gastronómica-, por tercera ocasión el Gastrobar 3 –por media docena se cuentan mis vistas a este local, siempre con idéntico parecer-, pues son muchas las voces levantadas, los comentarios expresados en este blog en una línea casi hasta antagónica a lo que expuse allá sobre el mes de enero, tras mi primera visita al Gastrobar 3, trasncurridos unos pocos días desde su apertura.

3: Food, People and Music.

Food: Por cuanto a continuación expondré, y refrendado por todas mis anteriores vistas, a un altísimo nivel.

Music: De los locales en los que he estado en los que ésta está -perdonad el trabalenguas- mejor integrada. El mejor exponente de ello es que pasa desapercibida hasta que el susurro de una de “tus canciones” –en mi última visita fue una balada de Kiss- llega a tus oídos.

People: Lo dicho, una forma sui generis de llevar el local por parte de Eduard Arola, alias “Eddy”, al que ya definí en su día como el Flautista de Hamelín de la restauración de nuestra ciudad, que se me antoja como “el pal de paller” –que diríamos en catalán- de las filias y las fobias hacia el Gastrobar 3. Para qué esconderse: a mí me cae de lo más simpático. Pero sin duda, si uno busca una sala aséptica, el Gastrobar 3, así como Libentia o Casa Paloma –aunque en otro sentido-, La Tasquita de Enfrente (Madrid), y tantos otros, no son su destino.

Pero vayamos al grano, a lo, desde mi punto de vista, incontrovertidamente meritorio del Gastrobar 3: su propuesta gastronómica. Propuesta encarnada en mi última visita por:

Una notable ostra en ceviche, cuyo sabor, a pesar de la suavidad del ceviche (tomate, flor de cilantro y pepino), quedaba en exceso empañada.

Una excelente “esqueixada” de corvina con infusión de arbequinas, pimiento, tomate y cebolla.

Debo reconocer que, aunque no soy muy amante del foie micuit caramelizado, el servido por Matteo (aquí se advierte la mano Ducasse) con pistachos, PX y una confitura de albaricoque y vainilla estaba excelente.

Una magnífica versión de las migas: ¡Imprescindible!

Dos destellos de producto de primera a los que la excelente cocción, casi nula, dada por parte de cocina acababa de resaltar su calidad: unas navajas del Delta con ralladura de limón y;

Unas gambas de Arenys al natural.

Un muy buen mar y montaña encarnado por una vieira –casi cruda: ¡Perfecta!-, con panceta y aire de ibéricos, y piña a la vainilla –quizás algo de reiteración en el uso de esta especia por parte de Matteo-.


Y aunque algo fuera de temporada, puso una magnífica guinda a la partida de “entrantes y principales”, un rabo de toro con tupinambo, pera y haba tonka: potencia, pero con control, gustativa al límite.

Y para terminar, dos notables postres –la asignatura pendiente del local, pues en mi primera visita los firmaba por debajo del nivel del resto de la comida el bueno de Paco Torreblanca-:

Su versión del clásico helado Solero: brunoise de mango, espuma de vainilla, sopa de maracuyá y helado de yogur.

Y un brownie –receta tradicional-, al que le sobraba el azúcar glas que lo cubría, pero al que acompañaban magníficamente una ralladura de naranja, helado de vainilla y toffee.

En definitiva, dónde dije "Digo" sigo diciendo "Digo", o lo que es lo mismo, que la propuesta gastronómica del Gastrobar 3 siempre se me ha antojado como merecedora de un sonoro aplauso.

Bodega: Botella de Riesling Spatlese 2010 (Riesling; Trocken), y copa de Abadía de San Quirce Crianza 2006 (Tinta fina; Ribera del Duero).


Precio: 35 € (comida) + 23 € (bebida)
Calificación: 15/20

En pocas palabras: Uno de los mejores gastrobares de Barcelona.

Indicado: Para disfrutar de la cocina de Matteo Pancetti: uno de los grandes de Barcelona.

Contraindicado: Para los que no gustan de una sala que, en ocasiones, puede llegar a resultar invasiva.

Còrsega 231-233, Barcelona
677 887 565

viernes, 4 de febrero de 2011

3 gastrobar (bis)

Hace unas semanas me enamoraron, no a primera vista, sino tras la primera visita –uffff, que mal comenzamos hoy-, y para comprobar tanto si ese estado de embriaguez –que no traía causa en el alcohol sino en la cocina de Matteo y Víctor- era flor de un día, como si Eddie había enmendado los pocos errores advertidos en mi primera cena en la casa que el “Food, People & Music” tienen en Barcelona, hace un par de días me dejé caer de nuevo por el gastrobar 3.

Comprobaciones cuyo resultado no podía ser mejor, pues no solo los platos que probé, todos distintos a los degustados hacía casi un mes, estaban al nivel de los escabeches, canelones o pollo confitado que me habían cautivado en mi primera visita, sino que, salvo los postres y una correcta ensalada, se encontraban un paso por delate de ellos. Asimismo, y haciendo bueno su compromiso, Eddie había ajustado los precios de su gastrobar 3, particularmente, los de las copas de vino.

Así, las buenas sensaciones que el gastrobar 3 me había inspirado en mi primera visita, la sospecha que podía devenir una propuesta gastronómica a tener muy en cuenta, se materializaron en la sólida convicción que 3 es la mejor expresión del sello Arola en nuestra ciudad, gracias a los siguientes platos:

Un fantástico bocata de sardinas –un elemento fetiche en el imaginario gastronómico de los Arola- marinadas y pimiento escalibado, acompañado por una taza del caldo ahumado de este último.

Unas increíbles migas con huevo a baja temperatura, menta en juliana y un sabroso caldo de atún. Una de las mejores versiones de migas que jamás he probado.

Una buena, aunque sí, lo dicho, uno de los platos menos lucidos de la cena, ensalada de tomates de colgar, atún ahumado “en casa” –lo mejor del plato, se nota el paso de Matteo por la “escuela” Roca-, y aceitunas de Aragón.

Un notable tártar de filete de Gerona, hojas de cogollo, chips de patata, chalota, aceite de avellanas, huevo de codorniz y una suave reducción de balsámico de Porto. Una vuelta más al, de nuevo, de moda steak tártar, de la que, no obstante, por el aroma en exceso graso que aportaban, no me convencía el papel que jugaban los chips.


Seguido del mejor plato de la noche: unos ñoquis, por supuesto, “hand made”, con trufa, de los que me atrevería a decir que son los mejores que he probado.

Cerraría el capítulo salado del menú una muy buena coca-pizza de alcachofas confitadas, jamón ibérico y crema de queso de cabra.

Con los postres, incomprensiblemente “hechos por mano ajena”, aunque sean las de Paco Torreblanca, particularmente dado el talento que atesoran las de Matteo, llegó el momento anodino de la noche, del que solo se salvó el primero de los tres “pastelitos” que degusté (cítricos, frambuesas y chocolate blanco, y chocolate 65% con vainilla de Madagascar).



No obstante, podemos estar tranquilos, pues Matteo me aseguró que, en breve, los postres ya serán de factura propia –ya hemos visto que en el gastrobar 3 son gente de palabra-, y entre los cuales podremos encontrar una tarta tatin “Ducassiana” –ahora que en todas partes se recupera lo clásico, seguro que será un éxito rotundo-.

En definitiva, poco más de un mes abierto y en el gastrobar 3 están que se salen. Crucemos los dedos para que no mueran de éxito.

Bodega: P. de María 2007 (Mantonegro, Cabernet, Merlot, Syrah). Macià Batle. Binissalem, Mallorca.

Precio: 40 €
Calificación: 14,5/20

En pocas palabras: Un restaurante de moda.

Indicado: Para disfrutar de lo más parecido a un L’Atelier de Joël Robuchon sin salir de Barcelona.

Contraindicado: Para los que no creen en el matrimonio gastronomía de altura y ambiente informal.

Córcega 231-233, Barcelona
677 887 565
www.3fpm.com

martes, 11 de enero de 2011

3 (gastrobar)

Food, People & Music

Matteo Pancetti, Eduard Arola –alias Eddy- y Nacho Arola.

Ducasse –el genuino, el parisino-, Moo y Arola Arts, entre otros, conforman el increíble bagaje culinario del que, a los 32 años, Matteo puede hacer gala y que, sin duda, deviene toda una garantía de que el tercio de esta nueva fórmula de los Arola que le compete no fallará.

¿Qué decir de Eddy? Pues que es todo un personaje y que, afortunadamente, ser el hermano de Sergi Arola es el menor de sus méritos. Don de gentes –un encantador de comensales, el flautista de Hamelín de la restauración, diría yo-, amabilidad, rigor… para una gestión casi sin fisuras del local.

Nacho era el gran desconocido para mi, y debo reconocer que su cometido me provocaba hasta pavor, pues no hubiese sido el primer, ni el segundo, ni desafortunadamente el último restaurante que con músicas estridentes y decibelios inaguantables destrozan una buena propuesta gastronómica. No obstante, en este sentido, el gastrobar 3 se encuentra a las antípodas de tales situaciones y así, en su faceta de DJ, Nacho ambientó –pues en un restaurante la música no debe pasar de meramente ambiental, accidental- magníficamente la velada.

A pesar de que Food, People & Music, los tercios en los que se divide este proyecto, ya están asignados, para una imagen real de qué manos son las que mueven los hilos de 3, faltaría por nombrar al hermanísimo, pues, aunque en la distancia, Sergi Arola está también detrás de este interesante y prometedor gastrobar.

Gastrobar que funciona de 1 del mediodía a 1 de la madrugada y que, como es obvio, a parte de apostar por los servicios de comida y cena, pretende competir también en la liga de la creciente oferta de “afterworks”.

La cena del pasado sábado y que optamos –en esta ocasión conté con la inestimable compañía de Ro- por que se desarrollase en la barra en torno a la cocina en vez de en la informal sala, posibilitándonos así disfrutar de las explicaciones de Matteo, la compusieron:


Un trío de escabeches.

De ostra, preparado al momento, con cava y pimienta de Sichuan: sabrosísimo, aunque me hubiese gustado que o la ostra o el jugo de escabeche no se sirviesen tibios, sino que uno de los dos aportase el que considero para este producto un interesante contraste de temperaturas.


De mejillones, con un marcado y muy agradable aroma a vinagre.

De bonito. Sin duda, el mejor, y no solo el mejor de los tres, sino de los mejores que he probado.


Un notable carpaccio de Portobelo con praliné de piñones y piñones tostados.

Al que siguió un poco de pan con tomate con aceite Cielo (arbequina tarraconense). Rico, rico, que diría el bueno de Arguiñano.

Una ensalada fresca de alcachofas, habitas, menta, butifarra negra y blanca –con un agradablemente subido toque a pimienta- y lágrimas de crema de parmesano. Una excelente ensalada que reunía en perfecto equilibrio toques sutiles, picantes, dulces, salados, frescos, algo más pesados… muy, muy interesante.

Un ravioli de foie (farsa de foie fresco y magret de pato) acompañado por una reducción de escabeche de pato. Magnífica la salsa y algo subido de sabor y de textura no muy lograda el relleno del ravioli.

Unos notables “canelones” (macarrones rellenos de la farsa del canelón), acompañados por una buenísima bechamel y un reggiano de 36 meses gratinado. Solo notables y no excelentes porque, a mi entender, la farsa debe cortarse a cuchillo o picarse muy ligeramente y no, como aquí pasaba, triturarse en exceso.

Una alita de pollo confitada y acabada en la freidora de magnífica textura y acompañada por un intenso, un excelente mojo picón.

Una coca-pizza de butifarra blanca y negra y de jamón, en la que el punto subido de pimienta de la butifarra blanca antes mencionado jugaba un flaco favor al conjunto. No obstante, la masa era primorosa.

Para terminar, el único postre de elaboración “casera”, pues el resto los firma Paco Torreblanca: un notable tiramisú. Aquí, los puntos que le faltaban para la excelencia se los restaba, principalmente, una base de coca excesivamente fina y poco emborrachada.

En definitiva, con el gastrobar 3 nos encontramos ante un más que interesante proyecto que, de ajustar algo más su relación calidad-precio –Eddy hizo suyo mi comentario y me aseguró que, en pocos días, se produciría tal ajuste. Mi reacción fue amenazarle con otra visita antes de final de mes- dará, seguro, tanto mucho de que hablar como muchas alegrías a la familia Arola.

Bodega: 3 dispone de una corta, con referencias destacadas pero, a mi humilde entender, poco representativa carta de vinos. Yo me decanté, aprovechando la posibilidad que brindan de degustar cualquiera de los vinos de la carta en formato copa, por confeccionarme un maridaje a mi medida:

Cloudy Bay 2010 (Sauvignon blanco australiano)

Chablise La Sereine 2007 (Chardonnay borgoñés)

Las Rocas de San Alejandro 2008 (garnacha centenaria aragonesa)

Numanthia 2007 (Tinta de Toro zamorana)

Precio: 60 €
Calificación: 14/20

En pocas palabras: Una futuro restaurante de moda.

Indicado: Para disfrutar de platillos creativos rodeado de buena “people & music”.

Contraindicado: Para los que no gustan del sello Arola

Córcega 231-233, Barcelona
677 887 565
www.3fpm.com