Cadenas de restaurantes como Panchito o Ándele popularizaron la gastronomía mejicana en nuestra ciudad, pero como sucede, y es comprensible, con las empresas –sí, estos restaurantes están más próximos al concepto de empresa que al de casa de comidas- éstas prefieren ofrecer al comensal una oferta gastronómica más próxima a sus hábitos alimenticios y, en consecuencia, algo menos auténtica.
Así sucede también, por ejemplo, con la gastronomía japonesa y el grupo Tragaluz, que se decanta por ofrecer, en su Rojo y en el Japonés, una cocina nipona occidentalizada, que si bien es ideal para una primera incursión al imaginario del sushi y las tempuras, a las pocas visitas comienza a quedar algo coja.
Esta larga introducción –seguro que para algunos divagación- responde a que, a diferencia de en los locales apuntados, en La Coronela uno puede encontrar rabiosa, y no sólo por lo picante, autenticidad mejicana.
Mi visita a este bonito restaurante situado en el borne barcelonés fue el pasado domingo –apuntad, un buen restaurante abierto la noches de domingo, ¡Vaya rara avis!-, de la mano de un amigo muy ducho en todo lo concerniente al país más meridional de Norte America.
La elección corrió de su cuenta, y fue la que sigue:

Como aperitivos tomamos un agua de jamaica (infusión de flores de hibiscos) y un Clamato (el Bloody Mary mejicano). El primero, fresco y con la dulzor justa. El segundo, para mi gusto, demasiado subido de tabasco.

El primer plato fueron los típicos nachos, acompañados por queso fundido, un picadillo de tomate y cebolla y un puré de frijoles. Los mejores que he probado y, especialmente, si se aliñaban con la salsa Valentina que los acompañaba.

Les siguieron un plato de curioso nombre: Vuelve a la vida. Un ceviche de gambas y pulpo, especialidad de la casa. La textura del pulpo era excelente y el aliño de tomate, cebolla, lima y cilantro era muy gustoso, lástima que las gambas fuesen tan mediocres y estuviesen en exceso cocidas.

La elección de mi amigo para el plato principal fue una enchilada de pollo con mole. Debo reconocer que a pesar de lo sabroso y sorprendente del mole (salsa de chocolate con chile) en su primera impresión, terminó por convertirse en un sabor algo pesado. Sin duda, hubiese disfrutado muchísimo más del plato en formato tapa.

El postre elegido fueron una crepas de cajeta o, lo que es lo mismo, unos crepes de dulce de leche. El postre era más que correcto, eso si, siempre que obviemos el helado de “extracto sintético de sucedáneo de vainilla” –porque os puedo asegurar que no se merece referirse a él como de vainilla- que las acompañaba. Por suerte su color ya me puso en alerta y su degustación –de probar, no de gustar- fue mínima.

En definitiva, La Coronela se antoja como una de las mejores opciones de la ciudad condal para disfrutar de auténticos nachos (tortitas partidas en cuatro trozos y luego fritas), de salsas que sólo conocen los mejicanos (Valentina) o de construcciones gustativas diferentes (mole) y siempre con denominación de origen garantizada. Prueba de ello lo es el hecho que la melodía lingüística dominante en la sala del restaurante es la mejicana.
Precio: 30 €
Calificación: 13/20
Indicado: Descubrir la auténtica cocina mejicana
Contraindicado: Inmovilistas gastronómicos
Consulat de Mar 23
Barcelona
Tel.:93 268 16 76

















