domingo, 24 de febrero de 2013

Bardot

Y sin movernos del Eixample –sabedor que, tras una quincena por estos lares, ya toca cambiar de aires, la próxima crónica versará sobre uno de los mejores restaurantes de Catalunya y que, en pro de la riqueza y de la vertebración gastronómica de nuestro país, no ha caído en la, cada vez mayor, tela de araña tejida por la Ciudad Condal-, he aquí uno de sus más recientes vecinos: el restaurante Bardot.

Un restaurante que, de verme obligado a sintetizar –con lo que me gustan las excursiones literarias, tendría que ser a punta de pistola- en una sola palabra –más difícil todavía- mi experiencia en él, ésta sería: asombro.

Asombro en todas sus reconocidas por la RAE significaciones, esto es, sorpresa, admiración, pero también susto.

Sorprendido por la poca polvareda que el restaurante Bardot, a pesar de reunir casi todas las “cualidades” de un restaurante mediático, ha levantado desde que el pasado trece de diciembre levantase el telón. También por el inesperado mérito de muchos de sus platos –no hay nada como visitar un restaurante sin expectativas-. Y, sobre todo, por lo mucho que se parece y lo poco que, a su vez, tiene en común con dos de los súper hits gastronómicos de los últimos años (Casa Paloma y Chez Coco).

Admirado tanto por su bodega (tan amplia como cuidada), como por alguno de sus platos, y también por el acogedor interiorismo que firma el omnipresente Lázaro Rosa-Violán -nadie como él mezcla tan bien las estilos-.

Y con cara de susto ante un plato –no os impacientéis, pues, si no sois hijos de la ESO, en un minuto habréis devorado las líneas que de él os separan-, ante un servicio para el que “vosear” debe ser lo que un andaluz de la ESO dice que hace bajo el agua, y ante la anárquica llegada de los platos a la mesa.

Nota: tengo una hermana, hija de mis padres y también de la ESO, casada con un cordobés, así que, aunque busquéis algo de maldad en mis últimas palabras, sólo cariño y sentido del humor encontraréis.

Y pues lo que –o eso quiero creer- os importa son las reacciones de mi paladar, y no las de mi cara, ante lo acontecido la noche del pasado lunes en el restaurante Bardot, tras tres –¿A que he estado a un tris de “trabalenguaros”?- líneas de ficha técnica de esta casa de comidas, me podré a ello.

El restaurante Bardot –por propuesta gastronómica debería decir Bistro Bardot, pero suena, aunque sea para mis adentros, tan mal…-, abierto todos los días de la semana hasta las dos de la madrugada, lo dirigen Rodrigo (sala), Nacho, Xavi (cocina) y Paolo (bodega) cuyas vidas se entrecruzaron en los restaurantes BARMUT y La Bodegueta. ¿A que no parece que lo haya escrito yo? ¿O la mini-excusión a propósito de la fonética de Bistró Bardot me delata?

Y ya sin más dilación…

¿Qué se cuece en el restaurante Bardot?

Se cuecen –como no- anchoas del Cantábrico o bravas, una interesante coca de sardina ahumada, unos sugestivos huevos fritos con caviar (27€), un falso tomate de txangurro, unos mejillones de bouchot, un arroz de “espardenyas” y “sepioneta” (40€) o tacos de txuletón (180gramos, 17€). No obstante, mi cena transcurrió por otros derroteros. Concretamente, los que siguen (por cierto, descritos en el orden en que, entiendo, deberían haber llegado a mi mesa):

Un vermut de grifo, con su tapa, colosal –sobre todo, por el tamaño de ésta, aunque hay que reconocer que la tortilla de patatas estaba buena, buena- (2€). ¡Vaya precio! Con tres vermuts cenas por mil de las antiguas pesetas.

Un excelente servicio de pan del cada día menos anónimo forn de Sant Josep (en la calle Roger de Llúria 98 lo encontraréis).

Unas buenas croquetas de la abuela. No estaban a su mismo nivel, pero es verdad que algo se parecían a las croquetas de pollo que me reparaba mi yaya –que es mucho decir- (5,2€).

Unos excelentes erizos con espuma de parmentier trufada (14,9€). Sin duda, lo mejor de la velada.

Un mejorable “trinxat” (le faltaban salteado y también ajo, y la panceta era muy floja) con huevo a baja temperatura (8,5€).

Un notable (perfecto de punto y excelente materias primas, aunque, tal vez, demasiado graso y con más trazas de pimiento verde de las deseables), arroz, a la cazuela, de pescadores (pulpo, berberechos, calamar) (13,5€).

Un susto, de los que quitan el hipo y hasta las ganas de comer, en forma de filete tártaro. Sin duda, y por culpa de la excesiva presencia de encurtidos y de tabasco –que cocinó parcialmente una carne de muy pocos quilates-, de los peores que he probado en mucho tiempo (13,9€).

Y un correcto “Pastelito do Belém” (la “archifamosa” tartaleta de crema lisboeta) como postre que, tras curiosear por las mesas vecinas (advertí una “tortilla fea de chocolate” –una suerte de crep- unos canutillos de crema y chocolate, un “Recuit de drap”, una crema con fresitas y una coca de Llavaneras), se me antojó como una elección cuestionable (6€).

En definitiva, un restaurante que navega entre dos mares (el mérito gastronómico y la caja llena) y que haría bien en apostar decididamente por el primero de ellos –si el faro es la calidad gastronómica la caja puede llenarse, si, en cambio, llenar la caja es el objetivo, la virtud gastronómica se marchita-.

Bodega: Interesantísima bodega. Nus del Terrer 2008 (Garnacha y Cabernet Sauvignon). Bodega Vinyes del Terrer. DO Tarragona.

Precio: 45 € (precio medio 35€-50€)

En pocas palabras: Una agridulce sorpresa.

Indicado: Para los que todavía dudan, y quieren salir de esa duda, de que los bistrós son el Prêt-à-porter gastronómico barcelonés.

Contraindicado: Para los que están hartos de ver bravas, croquetas, anchoas, platos de jamón, tortillas… y “Lázaros” hasta en la sopa.

Enric Granados 147, Barcelona.
932 002 214

4 comentarios:

  1. El vaig publicar la passada setmana, però el fet d'anar de convidat d'un amic, em va impedir demanar coses que m'haguessin permés una valoració més precisa.

    En tot cas em va agradar i vull tornar-hi.

    PS. Assumeixo la meva errada de "mal pensat" en el tema de cuiner de l'any... I m'alegra que hagi guanyat el de Tàrrega... ;)

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  2. Ho sé, Ricard, i en part la meva visita al Bardot es deu al teu post.

    A mi em va agradar, però tinc força reserves respecte el devenir del restaurant.

    PS: no cal que facis cap acte de constricció i simplement celebrem l'èxit d'un humil i talentós restaurador.

    Bona nit,

    eduard.

    PSII: Enhorabona Albert!

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  3. Estuve hace 2 semanas, me pareció correcto y agradable. Sólo un comentario, la carta de vinos me pareció cara. Al preguntar si tenían vinos más económicos nos contestaron que por el nivel del restaurante partían sólo de vinos de calidad y que claro eso se paga, cuando todo el mundo sabe que hay vinos muy correctos a partir de 10€, por no decir incluso de un precio inferior, aún cargándoles el doble, no había ningún vino por 20€.
    Si se trata de un Bistro, partimos de una cocina informal para ir un día cualquiera, el precio del vino no debería condicionar la cena, aunque esto es un debate abierto en muchos restaurantes.
    Saludos,

    Mónica

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  4. Tienes mucha razón, Mónica, su carta de vinos es muy interesante pero bastante cara, y encuentro muy desafortunada su reacción a tu pregunta (por supuesto que hay grandes, o muy dignos, vinos por mil de las antiguas pesetas).

    Por desgracia pasa mucho (e.g. RocaBar) que una propuesta gastronómica para todos los públicos acaba siendo elitista por culpa de la bodega.

    Un saludo,

    eduard

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